Guía Indy500: El domingo de carrera

Sigamos con la guía de las 500 millas. Tras la clasificación y los entrenamientos, tras tantas vueltas, por fin llega el día de la carrera. Siempre coincide con el memorial day. Día en el que se recuerda a los caídos de la guerra. Como a los americanos les gusta mucho el espectáculo, la carrera más mítica del continente no iba a ser menos. Antes del banderazo verde, hay más actos y después de la carrera.

Cuando todos están ya en parrilla, al igual que en F1 antes del «We Race As One» y el himno nacional, se hacen varios actos. Hay actos que se hacen con la armada, por aquello del memorial day. Siempre se hace una oración, oficiada por un cura de la ciudad. Inmediatamente después, se toca una marcha militar. En ese momento, se canta «America The Beatiful» por el cuerpo del ejercito que toque ese año. Y llegamos a uno de los momentos más importante: el Star Spangled Banner.

Como en todos los eventos celebrados en EEUU, antes de la celebración del mismo, se canta el tan venerado himno. Antes de las palabras más famosas del mundo del motor, se canta otra canción. En este caso se canta el «Back Home Again in Indiana» y se lanzan una cantidad impresionante de globos al aire. Una vez terminado eso, un personaje público, procederá a decir las palabras más famosas del motor: «Drivers, start your engines!»

33 coches, 33 motores rugiendo a la vez. Muchos decibelios que estremecen a todos los presentes. En ese momento, empezarán cuatro vueltas de warm-up. La formación será en filas de 3. El poleman estará por el lado interior, el segundo en el medio y el tercero en el lado exterior, y así sucesivamente. Una vez hechas las vueltas de calentamiento, se dará el banderazo verde. Desde ese momento, los pilotos pisarán a fondo el pedal del acelerador. Tendrán que completar un total de 200 vueltas a más de 370 km/h. 500 millas por delante, algo así como 804 km, para entrar en la historia.

Simon Pagenaud y Alexander Rossi codo con codo cruzando el Brickyard // NTT IndyCar Series photo gallery

Nunca un trago de leche fue tan dulce. Porque sí. Porque en la Indy500 no hay champagne para el vencedor ni suben tres al podio. Al Victory Lane solo sube el vencedor de la prueba. El primero que cruce por la yarda de ladrillos, entrará en la historia. Podrá dibujar su rostro en el Borg Warner. Cuando llegue al Victory Lane, como a la vieja usanza, le darán una corona de laurel. Junto a la corona, recibirá su botella de leche, la cual antes de la carrera elegirá el tipo cada piloto.

Al día siguiente, el piloto vencedor, junto a su equipo, se arrodillarán y besarán el famoso brickyard o yarda de ladrillos. Posteriormente, tendrá que enseñar su rostro y darle medidas a un escultor, para que su cara pueda aparecer en el famoso Borg Warner.

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