Sebastian Vettel, el piloto que en el 2008 llegó como otro más de los jóvenes talentos del programa de Red Bull. La historia nos demostraría que no sería solo eso.
Su debut oficial fue en el 2007, como piloto de reserva de Williams, reemplazando por tres carreras a Robert Kubica.
En el 2008 fue su primera temporada completa en la máxima categoría con el equipo Toro Rosso; con el que obtuvo resultados dentro de lo normal para un equipo como ese. Hasta el Gran Premio de Italia, en Monza, dónde en un lluvioso sábado ese joven piloto sorprendió a propios y extraños obteniendo su primera pole y el domingo consiguiendo la victoria. Convirtiéndose en el poleman y ganador más joven de la historia de la fórmula 1 con solo 21 años.

Al año siguiente fue promovido a Red Bull, dónde quedó segundo en el campeonato detrás del imparable Jenson Button y el equipo Brawn.
Red Bull fue sin dudas el mejor momento de Sebastian en su carrera. Consiguió sus cuatro campeonatos (2010, 2011, 2012 y 2013). El primero, en una intensa lucha con Fernando Alonso, dónde todo se definió en la última fecha. El segundo, un año de completa dominación de Red Bull y Vettel, dónde no le dieron respiro a ninguno de sus rivales. El tercero que comenzó cuesta arriba, pero Vettel no iba a regalar todo tan fácil y en la segunda parte del campeonato remontó y se proclamó campeón nuevamente. Y 2013, el cuarto y último campeonato de Sebastian y Red Bull, en el que ganó 9 carreras consecutivas en la parte final, un récord que aún hoy nadie pudo quebrar.
Esta historia de éxitos, alegrías, batallas, polémicas, llegó a su fin en el 2014; después de una mala temporada, Sebastian Vettel anuncio su salida del equipo para unirse a la mítica Scuderia Ferrari.

El comienzo de una gran historia de amor, un piloto alemán en la escudería italiana, buscando emular de alguna manera lo logrado por el gran Michael Schumacher. 2015 y 2016 fueron años sin pena ni gloria, el gran dominio de Mercedes les impidió aspirar al campeonato; las primeras victorias (Malasia 2015 que fue la primera y la más emocionante) y tantos otros podios pero eso fue todo.
2017, el año dónde por fin Ferrari parecía dar pelea. Rozaron con los dedos el campeonato. Pero errores propios de Seb y otros de la escudería le entregaron la victoria una vez más a Mercedes y Hamilton. 2018, con las esperanzas renovadas, un gran auto, un Sebastian Vettel confiado y seguro de lo que quería. El comienzo no pudo ser mejor, líderes de los dos campeonatos, hasta el que muchos consideran el “quiebre” de Vettel, el Gran Premio de Alemania. Sebastian salía desde la pole y durante la carrera mantuvo esa posición, hasta que menos de 15 vueltas antes del final se despistó, termino contra el muro y la carrera la ganó Hamilton. Después del parón de verano, ganó algunas carreras y se subió al podio, pero a esta parte la caracterizo la gran cantidad de errores del alemán que no tenían ninguna explicación. Al final tampoco pudieron alzarse con el campeonato y comenzó la caída libre de la relación.

2019 y 2020, años dónde se vio lo peor de Ferrari y Vettel, errores por parte de los dos que se contrastaban con el gran desempeño de su nuevo compañero Charles Leclerc. Está relación llegó a su punto de quiebre antes del comienzo del campeonato en junio del 2020 dónde Ferrari anuncio que no iba a renovar el contrato con Vettel y en su lugar lo reemplazaría Carlos Sainz.
El alemán sin equipo, a la deriva, veía como los asientos se iban llenando con otros pilotos que no eran él. Repetía que él quería un equipo en el que vea un proyecto, algo por lo que pelear; también consideraba el retiro. Todo el 2020 fueron rumores, opiniones, sobre lo que debía o no hacer Vettel.

Hasta que en noviembre llegó Racing Point, que iba a cambiar a Aston Martin a ofrecerle un asiento a Vettel. Un nuevo equipo, un ambiente fresco, un lugar para comenzar otra vez, una nueva oportunidad para poder demostrar todo lo que cuestionaron en el último año, eso es Aston Martin para Sebastian.
Vettel es uno de los talentos de su generación y el heredero natural de Michael Schumacher en el automovilismo alemán, con quien le han comparado en multitud de ocasiones. Es frío y calculador. Implacable en clasificación, destaca por su habilidad para controlar el tempo de las carreras.
Recordemos que se inició se inició en el automovilismo a través del karting cuando tenía tres años, aunque no empezó a competir hasta que tuvo ocho. En 1997 se alzó con su primer título nacional. En 1998, Red Bull le incorporó a su equipo de jóvenes promesas cuando tenía once años.

Los números hablan por sí solos, 265 Grandes Premios, 53 victorias, 57 pole positions, 122 podios, 38 vueltas rápidas, 4 campeonatos del mundo; esos son los números de Sebastian Vettel, un piloto que sin duda puede sentarse en la mesa de los grandes. Cuestionado por muchos y amado por otros, pero que sigue demostrando cada año, cada carrera porque es el gran campeón que es. El «niño maravilla», hoy ya adulto, sigue viviendo en él.
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