Ocho años, diez meses y quince días, o lo que es lo mismo 3.244 días, han tenido que esperar en Woking para volver a celebrar una victoria de Fórmula 1. Una larga travesía por el desierto desde el último Gran Premio que disputó Lewis Hamilton con McLaren, Gran Premio de Brasil 2012, hasta el Gran Premio de Italia 2021. Diferentes pilotos, directores de equipo, ingenieros, motores… pero McLaren está más cerca que nunca de ser McLaren.
Los aficionados y las aficionadas al gran circo de la Fórmula 1 que se unieran a partir de 2013 puede extrarles, pero estamos hablando de una de las escuderías más grandes de la Fórmula 1. Se trata del tercer equipo con más títulos mundiales con ocho (o nueve si contásemos el título de 2007 que fue arrebatado por la FIA por la famosa sanción del spygate – lo que haría ser el segundo equipo junto a Williams -); el segundo equipo en número de victorias (183), el segundo equipo en número de poles (155) y el segundo equipo en número de podios (493). Sus monoplazas lo han pilotado nombres tan míticos como Ayrton Senna, hasta Lewis Hamilton… pasando por Niki Lauda, Alain Prost, Mika Hakkinen, Jenson Button o Emerson Fittipaldi. Se trata de un equipo icónico de la Fórmula 1, con 863 Grandes Premios, pero también un equipo campeón.
Hasta 2013, estar en McLaren era sinónimo de estar en un equipo competitivo. Desde la década de los 80 y 90 del siglo pasado, con los McLaren Honda y el paso a la era Mercedes, hasta 2012, hemos visto a McLaren luchar de tú a tú contra todos y por todo. Desde la lucha entre compañeros de equipo entre Senna y Prost o Hamilton y Alonso, hasta luchas contra el Ferrari de Michael Schumacher, el Renault de Fernando Alonso, el Ferrari de Felipe Massa o el Red Bull de Sebastian Vettel. Siempre siendo una alternativa a las victorias y al título.
Pero en 2013 todo cambió. El hijo predilecto de la escudería, que desde 2007 había liderado la escudería, Lewis Hamilton, decide embarcarse en un nuevo proyecto: Mercedes. Visto en perspectiva, y a toro pasado, suponemos que una decisión tomada con información privilegiada. Desde ese año McLaren no volvió a luchar ni por asomo por las victorias. El número de podios se redujo drásticamente a lo que nos tenía acostumbrados (con una larga sequía con el motor Honda) y el equipo se metió en una espiral negativa de resultados, decisiones y problemas económicos.
Apostaron por todo. Trataron de mantener a un piloto campeón, Jenson Button, y juntarlo con un joven mexicano, Sergio Pérez; apostar por un talento emergente como Kevin Magnussen; firmar un acuerdo exclusivo con un proveedor icónico como Honda, tras perder la exclusividad con la entrada de Mercedes en la Fórmula 1; fichar a un bicampeón del mundo, tratando de borrar todos los malos momentos del pasado… Pero la decisión definitiva y acertada fue apostar por un nuevo director deportivo como fue Zak Brown. Con un equipo en la deriva, en abril de 2018 cogió las riendas de la estructura Racing de McLaren… y la tendencia desde entonces sólo ha sido creciente.
La retirada de Fernando Alonso en 2018 le sirvió para tener un desahogo económico, y con un razonamiento perfecto de la escasez de recursos que tenían, apostaron por dos pilotos jóvenes, aún por explotar, que requería mucho menor presupuesto de lo que destinaban para el asturiano. Esto permitió invertir los recursos económicos donde, por desgracia, en un alto porcentaje importa en Fórmula 1: en el monoplaza. Después de cuatro años con una leyenda del automovilismo protagonizando imágenes de abandonos, la dupla Norris y Sainz dieron una vuelta al equipo. La temporada 2019 fue un punto de inflexión de lo que vendría.
En 2020, con la penalización a Ferrari que le hizo disminuir el rendimiento a su motor, se convirtieron en el tercer equipo de la parrilla. Volvieron a disfrutar de podios, y siendo protagonistas de en multitud de carreras. El equipo volvía a respirar alegrías y brotes de éxitos. Estuvieron a punto de ganar en Italia hace un año, pero Gasly les robó esa ansiada victoria. Sólo una temporada después, con la vuelta a la era Mercedes, McLaren se ha convertido en la alternativa a todo.
Aún están un paso por detrás de los equipos que luchan por lo que realmente quiere, y se merece, el equipo papaya. Pero ya están ahí. Daniel Ricciardo, después de una temporada gris, donde le está costando sudor y lágrimas estar a la altura de un impecable Norris, consiguió hacer un fin de semana perfecto desde el primer minuto en Monza. Tras la victoria, él mismo lo decía: «El viernes sabía que algo bueno iba a pasar». Y así fue.
Un rendimiento del monoplaza papaya que nos daba una imagen de alegría a todos los aficionados de la Fórmula 1: los McLaren vuelven a estar arriba, a la altura de Verstappen y Hamilton. La victoria es real, al margen del abandono de los dos aspirantes al título. Aunque es cierto que a rendimiento potencial eran algo inferior a Red Bull y Mercedes, ambos pilotos estaban en el podio cuando el nerlandés y el británico aún estaban en pista, sin poder ser rebasados.
La sonrisa de Daniel Ricciardo volvió a traer la alegría a McLaren. Nueve temporadas después. Y junto a la sonrisa de Lando Norris, hicieron volver a disfrutar a los de Woking de un doblete que no veían desde el Gran Premio de Canadá de 2010. Con esta tendencia ascendente, y un cambio de normativa para 2022, en Woking, y todos sus aficionados, esperan ser aspirante a todo en las próximas temporadas.