La FIA deja en evidencia su favoritismo hacia Mercedes en un caótico fin de semana en Arabia Saudi. Varios choques, dos banderas rojas y la parcialidad en la FIA es lo que resume este fin de semana.
El circuito era nuevo y se podía intuir que los choques iban a ser inevitables, y así fue. La de ayer resultó ser una carrera protagonizada por el safety car y las banderas rojas.
Sin embargo, los choques no fueron los protagonistas de la carrera, sino el evidente favoritismo de la FIA hacia Mercedes a quienes no sancionaron en ningún momento, teniendo motivos más que evidentes para hacerlo. A la FIA se ha visto el plumero y ha dejado a los fans de la F1 muy descontentos. Lo que podía haber sido una bonita victoria de Max terminó siendo una desagradable victoria de Hamilton.
Y así es, porque las penalizaciones a Max fueron, cuanto menos rigurosas. La primera de todas en la primera resalida. Hamilton le fuerza a irse por fuera y aun así, Max consigue pasar. Lo que hizo Michael Masi, a parte de ilegal según el código deportivo, fue una pantomima. “Te ofrezco tal y cual” como si de un top-manta o un mercadillo se tratara. ¿Estamos locos? ¿Esto se supone que es la élite del automovilismo?

La segunda acción rigurosa fue cuando Max tuvo que dejarle pasar. Max lo hizo bien. Deceleró e iba a dejar pasar a su rival. Pero el inútil de Lewis, no supo hacer otra cosa más que irse directo contra el difusor. Entre los lloros del británico y de Mercedes, a Verstappen le metieron una sanción mayor que la que le pusieron a Hamilton en Silverstone, cuando éste le expulsó a Max fuera de pista.
Este mundial está más corrompido que la política española. No es posible que se ofrezcan tantos tratos de favor y tan notorios hacia un piloto y una escudería. Desde aquí queremos exigir la dimisión del incompetente y dejar claro que no estamos a favor de que gane Lewis el campeonato.